Segundas partes pueden ser muy buenas

Suena la alarma. De nuevo la melodía implacable que pone en marcha la rutina. Cinco minutos más, diez, y ¡a correr! La túnica planchada y colgada cerca de la cama desde anoche. Una mezcla de ansiedad y sueño toman el control de los sentidos, el aroma a pan tostado y café con leche son la antesala para lo inevitable: la vuelta a clases. ¿Dejavú? Revisada a la mochila antes de salir; los dientes cepillados, blancosSigue leyendo “Segundas partes pueden ser muy buenas”